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hanal pixan 2025
Christian H. Rasmussen

Hanal pixan 2025
Por supuesto que recordamos a nuestros familiares y amigos fallecidos en Dinamarca, mi país natal; pero no hacemos mucho por estar con ellos. Una foto en la pared puede ser suficiente. En México es completamente diferente. Lo experimenté en la Huasteca en 1974, en el centro de México en 1990 y ahora, en Yucatán.
Cuando murió nuestra hija recién nacida, María Catarina, encontré en Hoctún el cementerio más bonito de Yucatán para su  tumba. Y allí, a su lado, es donde yo voy a descansar. Hace mucho que la enterramos, 44 años, pero cada año pintamos su tumba y no paso por allí sin parar, saludar, dejar una flor y encender una vela.
En nuestra casa de Mérida, dejamos comida y, sobre todo, dulces para María el 31 de octubre, que es el día de visita a los niños fallecidos. 
El 1 de noviembre vienen nuestros difuntos adultos: nos saludamos desde las fotos que se colocan en una estera trenzada de Nunkiní, sobre el altar. Afortunadamente, solo tenemos buenos recuerdos de ellos. En los días siguientes, les dejamos comida, de la que ellos comen la esencia y nosotros el resto.