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Conversatorio y Homenaje: 50 años de trayectoria

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Conversatorio y Homenaje a Christian H. Rasmussen: 50 años de trayectoria

El pasado 8 de enero de 2026, a las 17:00 horas, la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya de Mérida fue escenario del conversatorio y homenaje a Christian H. Rasmussen. En el marco de la celebración por sus más de 50 años como documentalista, antropólogo y fotógrafo de la cultura mexicana —y en especial de la yucateca—, la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (SEDECULTA) organizó este significativo encuentro donde se oficializó la firma del convenio de comodato para la donación y resguardo de su valioso archivo visual en la Biblioteca Yucatanense.


1. Palabras de apertura e intervenciones institucionales

Intervención de la Lic. Patricia Martín Briceño

Secretaria de la Cultura y las Artes de Yucatán (SEDECULTA)

«Es un gusto darles la bienvenida al Gran Museo del Mundo Maya de Mérida para compartir este conversatorio dedicado a la trayectoria de Christian H. Rasmussen, antropólogo y fotógrafo cuya obra ha acompañado por más de cinco décadas la vida cultural, social y cotidiana de Yucatán.

A nombre del gobernador del estado, Joaquín Díaz Mena, reciban un saludo cordial y el reconocimiento al trabajo que hoy celebrarnos. Nos reunimos para reconocer una mirada constante, atenta y respetuosa, que ha sabido documentar procesos históricos, tradiciones y transformaciones de nuestras comunidades, en especial del pueblo maya, dejando un testimonio invaluable para la memoria cultural de nuestro estado.

Este acto tiene además un significado especial con la firma del comodato mediante el cual el maestro Rasmussen comparte su archivo visual para su consulta y resguardo en la Biblioteca Yucatanense. Se trata de un gesto generoso que fortalece la conservación del patrimonio documental y permite que este acervo permanezca vivo, accesible y al servicio de la investigación, la educación y la comunidad.

Muchas gracias, Christian, por hacer de Yucatán tu segunda patria, por compartir tus años de experiencia y tu mirada. Aprovecho además para agradecer a la maestra Silvia Terán, parte fundamental de esta historia: una dupla que ha recorrido nuestro territorio documentando con respeto y cariño todo lo que nos hace ser quienes somos como yucatecas y yucatecos.»

Intervención de la Mtra. Kandy Ruiz González

Directora de la Biblioteca Yucatanense

«Nos reunimos para celebrar los 50 años de trayectoria del antropólogo y fotógrafo Keld Christian Heilskov Rasmussen, ciudadano danés con estatus de inmigrado en México, pero cuya identidad y corazón se han transformado en el Sureste. Su legado fotográfico hoy lo pone a disposición para consulta pública, uso y exhibición.

A partir de hoy, el Fondo Audiovisual y Sonoro de la Biblioteca Yucatanense es hogar del Archivo Fotográfico Rasmussen (1970-2002). Tras una rigurosa primera etapa de preservación, estabilización y catalogación preventiva, custodiamos:

  • 11,311 diapositivas.
  • 3,535 fotografías impresas (en blanco y negro y color).
  • 109 casetes sonoros con registros de entrevistas etnográficas.
  • 17 carteles de obras teatrales.
  • 24 artículos periodísticos y 372 testigos documentales.

Este acervo se encuentra disponible para consulta pública y gratuita a través de la Biblioteca Virtual de Yucatán, un portal que ya supera el millón de usuarios. ¡Estamos listos para la segunda etapa de la gestión documental de su acervo!»

Intervención del Mtro. Enrique Martín Briceño

Historiador y promotor cultural

«Fotógrafo entre los antropólogos, antropólogo entre los fotógrafos, tanto su producción visual como su labor etnográfica se centran en personas, no en simples modelos o sujetos de investigación. Rasmussen nos revelará sus andanzas en la Huasteca, su arribo a Yucatán y sus diversos proyectos: iglesias, artesanías, teatro regional, personajes yucatecos, pescadores, prostitución, grafiti, Xocén, la milpa y Mérida.

A diferencia de otros ilustres daneses que pasaron por nuestra historia (como Harald Seidelin o Max Jardow-Petersen), Christian Rasmussen ha decidido seguir gozando del «privilegio de vivir aquí» hasta el final de sus días. En su estudio de Chuburná, este danés yucateco trabaja rodeado de lo que más quiere. Junto con su amada Silvia Terán, han tejido amorosamente un tapete en cuya trama se entreveran sus circunstancias personales con el devenir de mayas y yucatecos. ¡Muchas gracias por todo, querido Christian! Jach nib óolal!»


2. Palabras de Christian H. Rasmussen: «Con mis propias palabras»

Querida familia, amigos y autoridades:

El 8 de enero tuve el gran placer y honor de que la secretaria de Cultura de Yucatán, Patricia Martín Briceño, considerara que era el momento de rendirme homenaje por mis más de 50 años como documentalista y fotógrafo de la cultura mexicana, y en especial de la yucateca. No creo haber hecho mucho más que muchos de los aquí presentes, pero estoy profundamente agradecido de poder estar en vivo con ustedes, queridos amigos.

Cuando estamos al borde de la tumba o ya nos hemos ido a un mundo mejor, los amigos se dan cuenta de «¡qué bueno era!», como canta Chava Flores en Cerró sus ojitos Cleto. Hoy me siento afortunado de escucharlo en vida.

Todos hemos surgido del polvo, al que algún día convertiremos. Las tradiciones y vivencias de nuestros antepasados son nuestras raíces. Escuchen las mías:

«En Dinamarca nací, ahí es donde está mi hogar,
donde está arraigado mi mundo.
Tú, lengua danesa, eres la voz de mi madre,
tan dulcemente bendecida, llegas a mi corazón.
Te quiero, Dinamarca, mi patria.»

— Hans Christian Andersen (1850)

Con este bagaje cultural llegué en 1974 a la Huasteca Potosina, ¡para no volver jamás! Pero eso, en aquel entonces, no lo sabía. Llegué a un mundo completamente diferente, alegre y colorido, como bien canta el trío Las Tres Alondras Huastecas:

«Para hablar de la Huasteca, hay que haber nacido allá,
saborear la carne seca con traguitos de mezcal…
Esa Huasteca, yo no sé lo que tendrá:
el que una vez la conoce, regresa y se queda allá.»

La Huasteca, México y Yucatán se convirtieron en mi «buena suerte» y en mi nuevo mundo. Fue un punto sin retorno. Como decía el poema de Amado Nervo que leí por primera vez pintado en una lápida del cementerio de Progreso: «¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!».


3. Trayectoria etnográfica y proyectos fundamentales

La Huasteca y los inicios (1974)

En abril de 1974 comencé mis prácticas como antropólogo vinculado al entonces Instituto Nacional Indigenista (hoy INPI) en Tancanhuitz. En esa época, los jóvenes antropólogos inspirados por el Che Guevara no estaban muy entusiasmados con la antropología etnográfica o «de huarache», sino con la revolución. Sin embargo, para mí era y sigue siendo vital describir las raíces y la identidad de los pueblos originarios para fortalecer su orgullo y enriquecer la cultura.

Mi tarea fue estudiar la cultura tének. De allí surgieron materiales como el libro escolar Tének: conoce tu comunidad, el libro infantil Hipólito, un niño en la Huasteca y el volumen fotográfico Caras de la Huasteca.

Recuerdo haber fotografiado en un pueblo a una mujer con su característico turbante de hilos (petob) y al día siguiente ver en el museo de Cd. Valles una estatuilla prehispánica con la misma indumentaria. ¡Una tradición viva de más de 500 años! Esa continuidad la constataría más tarde en el centro de México y, sobre todo, entre los mayas de Yucatán.

El encuentro con Silvia Terán y el traslado a Yucatán

Mi estancia en la Huasteca concluyó en 1976. Para entonces me había enamorado perdidamente de México y, de manera igual de intensa, de una mujer extraordinaria: Silvia Terán, con quien desde entonces he caminado entre volcanes en erupción y tranquilos bosques verdes.

Aunque mi decisión implicó despedirme de mi primera familia en Dinamarca, hoy tengo la inmensa alegría de contar con la presencia de mi hija Annika y mi nieta Kalinka, unidas a mis hijas con Silvia, Elvira y Maya, y nuestros cinco nietos: Santiago, Constanza, Evangelina, Idun y Liza.

Culturas Populares y la labor artesanal

En 1979 nos integramos a la Dirección General de Culturas Populares. Acompañé a Silvia en un censo artesanal recorriendo todo el estado de Yucatán —que curiosamente comparte con Dinamarca el ser una península proyectada hacia el norte—. Este trabajo derivó en múltiples publicaciones de artesanías (en colaboración con Raúl Maldonado, Luz Elena Arroyo, Fomento Cultural Banamex, Editorial Dante y la Biblioteca Yucatanense) y en colaboraciones fotográficas para el Centro de Investigaciones Regionales (CIR) de la UADY y el suplemento Punto y Seguido del Diario del Sureste.

Fue en este periodo donde conocí a don Tiburcio Tzakun Cab en un curso de capacitación en Valladolid. A sus 75 años y con solo dos años de primaria, su talento como sabio local nos impresionó tanto que fue contratado como instructor. Gracias a que conservé fotografías de un manuscrito suyo que se había extraviado, se pudo publicar el libro La historia de la vida de Tiburcio Tzakun Cab y la fomentación del ejido de Polhuacxil, permitiéndole asistir a la presentación de su obra a los 99 años. En 2020, la Casa de la Cultura de Tzucacab fue bautizada en su honor.

Pájaro libre: el INAH, las iglesias y el patrimonio urbano

Entre 1983 y 1985 trabajé como fotógrafo para el INAH. Recorrí prácticamente todas las zonas arqueológicas e iglesias coloniales de la península, dando origen a exposiciones icónicas como Mérida en Blanco y Negro (Teatro Peón Contreras, 1984), Sisal y La Familia Maya.

Posteriormente decidí trabajar como profesional independiente («pájaro libre»):

  • Coordiné el diseño del Museo Regional de Valladolid en la ex-iglesia de San Roque (1986).
  • Publiqué el libro de La Catedral de Mérida en colaboración con el arzobispo Carlos Berlie Belaunzarán, el padre Juan Castro Lara y la historiadora Kate Howe.
  • Registré frescos históricos como la pintura de un monje franciscano y conquistadores en la iglesia de Maní.
  • En este 2026 me encuentro concluyendo un volumen sobre los vitrales de 56 iglesias de Yucatán, con textos de la historiadora Luz María Vázquez.

Xocén: el centro del mundo, la milpa y la salud pública

A partir del contacto con alumnos de Xocén, establecimos una estrecha colaboración con milperos y j’menes (sacerdotes mayas). Mientras Silvia documentaba el ámbito de los solares, yo acompañé a los hombres a la milpa durante todas las etapas agrícolas y en las ceremonias del Ch’a Ch’aak (petición de lluvia).

Esta labor se tradujo en tres libros fundamentales sobre el sistema agrícola maya y en la obra Relatos divinos del centro del mundo. Como señaló el j’men don Alfonso Dzib en 2021, de no haberse grabado y publicado estos relatos, la memoria oral tradicional se habría perdido irremediablemente frente a los medios modernos.

Asimismo, entre 2015 y 2025 colaboré activamente con el Centro de Salud de Xocén (junto a la Dra. Guadalupe López Reyes y la enfermera Dora Pool Cen) documentando y concienciando sobre los impactos del abandono de la dieta tradicional maya y la prevalencia de la diabetes y el sobrepeso en la comunidad.

Investigación social, teatro y arte urbano

  • «Las mujeres decentes de la 58»: Estudio etnográfico basado en 32 entrevistas a trabajadoras sexuales de la calle 58 en Mérida. Para proteger su identidad y cumplir la promesa de no publicar sus rostros, el artista Gabriel Ramírez realizó dibujos y Elena Martínez Bolio elaboró bordados basados en mis fotografías.
  • Teatro Regional («Tercera llamada – comenzamos»): Entre 2009 y 2015 documenté 175 representaciones teatrales en Mérida, entrevistando a 49 directores y dramaturgos. El libro contó con la edición lingüística del maestro Jorge Cortés Ancona. Incluso debuté como actor en el Teatro Peón Contreras (2010) en la obra El gesticulador de Rodolfo Usigli.
  • Arte Urbano («Pintando las paredes»): Documentación sistemática del grafiti y arte mural en Mérida y municipios de Yucatán, rescatando obras efímeras expuestas al intemperismo.

4. Preservación digital y reflexiones finales

Para asegurar el acceso abierto y permanente a nuestra labor de décadas, creamos el sitio web culturayucatan.mx con el apoyo técnico de Alberto Sandoval. En él se encuentran disponibles para descarga gratuita en PDF nuestras publicaciones, así como una Fototeca organizada con metadatos precisos (localidad, fecha y descripción).

Mi archivo comprende 1,350 rollos de película analógica (más de 47,000 negativos) y 130,000 fotografías digitales (456 GB). Con la firma del convenio de comodato con la SEDECULTA y la Biblioteca Yucatanense, garantizo que la totalidad de este patrimonio permanezca en Yucatán para su consulta libre y sin fines de lucro.

Cierro mis palabras recordando la estrofa de Peregrina (de Luis Rosado Vega y Ricardo Palmerín):

«Peregrina que dejaste tus lugares,
los abetos y la nieve virginal,
y viniste a refugiarte en mis palmares
bajo el cielo de mi tierra, de mi tierra tropical…
No te olvides, no te olvides de mi tierra,
no te olvides, no te olvides de mi amor.»

Con mis raíces danesas logré entender, convivir y contribuir modestamente a la cultura maya yucateca. Tras beber el balché sagrado en el Ch’a Ch’aak, puedo decir con orgullo que Yucatán se convirtió en mi segunda patria.

A todas las personas que me acompañaron en este camino: no mencionadas, pero jamás olvidadas. ¡Están en mi corazón!

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