Dios

Los milperos preparan las hostias llamadas aras, que van a ofrecer a los dioses responsables de una buena cosecha. Constan de siete capas de tortillas gruesas. Entre cada capa se pone pepita molida y un poco de báalche’.

Por Silvia Terán y Christian H. Rasmussen

En la cúspide del cielo está Dios, Yuum Taata en maya, que significa “Padre”. A veces se antepone el término Ki’ichkelem, que significa “mozo”, “hermoso”, “gallardo”, “de aquí”, de acuerdo con el diccionario maya-español de Cordemex*. Así mismo, se escuchan los siguientes nombres al rezar a Dios:

  • Dios Espíritu Santo
  • Dios Padre Eterno
  • Nuestro Padre
  • Rey de los Cielos
  • Yuum Kaab
  • Dios Yuumbil

Dios es el gran poder que siempre ha existido. Así piensa la gente de Xocén.
Cuando se pregunta a las personas que más se ocupan de la religión, como los maestros cantores y los jmeno’ob, dicen que no saben cómo se ve Dios Padre.

Otras personas lo imaginan a Él como un señor fuerte, de edad avanzada, con su barba blanca y larga, sentado en su trono, como se puede ver en las múltiples imágenes que hay en el pueblo, mayormente en forma de calendarios de casas comerciales. Los primeros hombres fueron Adán y Eva y sus tres hijos, los Reyes Magos: Gaspar, Melchor y Baltazar. Luego fueron creados los p’uuso’ob, y ellos, a su vez, crearon a los aluxes. Después vino el reino de Isaac y de Moisés. Al final vino el reino de Jesús.

Los dioses (muchas veces llamados “reyes”) que vivían y reinaban en los primeros tiempos (prehispánicos) se sometieron a las ordenes de los reyes/dioses que los siguieron, pero continuaron vivos. Así están las cosas en Xocén: todos los ‘viejos’ dioses y entes sobrehumanos viven y trabajan bajo las órdenes de Dios Padre o su hijo Jesús.

En la vida cotidiana, Dios Padre está ausente. Dios es visto como un rey o un presidente que tiene su ‘equipo’ de funcionarios: los santos, los ángeles, los dioses de la lluvia, y los dueños de las venas del agua, del monte, de las abejas, del ganado, etcétera.

Dios ve todo –sobre todo nuestros malos actos–, y manda a castigar. Él es todopoderoso y, por eso, puede intervenir en cualquier asunto, pero, al mismo tiempo, es demasiado grande y alejado, como un presidente, para poder ocuparse de todo asunto. Para eso tiene sus funcionarios.

Durante las misas en la iglesia del pueblo, los rezos y el ritual están dirigidos a Dios Padre y a Jesús; pero, los múltiples rezos que hace la gente en sus casas, solares y milpas se dirigen a los innumerables y variados vírgenes, santos y entes sobrenaturales que existen en el cielo de Xocén, y pueden interceder ante Dios para resolver los problemas.

Ante Dios Padre hay cierto miedo, porque Él castiga. Si la gente transgrede sus órdenes, ideas y leyes, Él castiga a los pecadores. Los castigos son múltiples y variados. Él puede dar órdenes a los dioses cháako’ob para que no rieguen sobre las milpas, y Él puede mandar enfermedades a las personas o a los animales.

 

 

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