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Escrito por Gaspar Canul

Desde hace muchos años, los abuelos están acostumbrados a hacer el loj kaaj cada año. Es una costumbre que significa salud para todas las personas, para los animales, y también buena cosecha en la milpa. En ella se pide también a Dios que dé oportunidad, o la forma de buscar a la gente un poco de dinero para comprar lo que necesita.

Cuando el jmen se arrodilla, todos hacen lo mismo y piden a Dios que no caiga sobre ellos el fuego divino, que no les suceda ningún castigo, ni un dolor, ninguna enfermedad. Piden también a Dios que no se accidenten en sus trabajos con sus herramientas como la coa, el machete y el hacha.

Ruegan a Dios que los cuiden donde andan y que no se topen con el mal, que no crucen donde hay alguna víbora, no se traben sus pies en las grietas del suelo. Piden que no haga sequía en tiempos de siembra y que llueva hasta que se logre la cosecha.

Imploran ayuda para que cuando se duerman no sueñen cosas malas y que no les perturben en el sueño. Que no se acerque el demonio junto a ellos. También ruegan que no se enfermen sus animales: las gallinas, los cochinos, los pavos y los ganados.

Si pasa mucho tiempo y no se hace la ceremonia, los yuum balamo’ob (o yuum máako’ob) avisan a los señores responsables de la comunidad para su organización. El primer aviso es un ruido que se escucha en la noche en el pueblo, son como chiflidos de personas en la calle. Al segundo aviso, entran animales silvestres hasta dentro del pueblo para hacer ruido, y también pájaros que habitan en el monte y se ponen a cantar, y la gente comenta que eso es raro, porque no deben entrar animales o pájaros del monte en un pueblo. Al tercer aviso sucede algo más fuerte, sin motivo alguno se empiezan a morir los animales: gallinas, cochinos, y la gente dice que llegó la peste a los animales; y no sólo eso, también se enferma mucha gente.

Viendo esta situación, los jmeno’ob sacan sus aparatos de diagnóstico, los sáas, para saber el porqué de las enfermedades; tanto de los animales como de la gente. Con este trabajo ven que los yuum balamo’ob (o yuum máako’ob) están pidiendo sus comidas, están recordando a la gente que falta por cumplir una promesa anual. Avisan entonces a toda la gente del pueblo que hay que hacer el loj kaaj, que se acostumbra realizar para que se acabe la peste sobre los animales y también la enfermedad que agobia a las personas; esto es un aviso muy duro de los yuum máako’ob (o los yuum balamo’ob), porque ya quieren la ofrenda.

Entonces, se organizan los señores del pueblo y se reúnen en el centro para hacer la ceremonia.

Cuando los jmeno’ob empiezan el trabajo, ordenan cercar del pueblo. Envían a cuatro señores, cada uno con ramos de sipiche’*, que es un arbusto sagrado cuyas hojas sirven para los trabajos del sacerdote maya, y medio cubo de sakab. El cierre del pueblo consiste en que las cuatro personas formadas por parejas hacen trece vueltas alrededor del pueblo; una pareja gira en el sentido de las manecillas del reloj, dando siete vueltas, y la otra pareja hace seis vueltas en sentido contrario. Todos van asperjando el sakab con el sipiche’. Cuando terminan ya habrán completado las trece

vueltas alrededor del pueblo. Las cuatro personas van con sus machetes, hechos de guano, amarrados en sus cinturas; y cuando completan las trece vueltas se reúnen donde están trabajando los jmeno’ob; cuando regresan ya estarán terminando con la ceremonia del loj kaaj.

Después del trabajo, los jmeno’ob limpian a toda la gente; este ritual se hace de esta forma: el jmen llama a seis personas a la orilla de la jícara donde está el sakab, y remoja las hojas del sipiche’ en el líquido, y con el ramo asperja a las personas diciendo las oraciones para aliviar las enfermedades, y tener buena salud tanto las personas como los animales; suplica también por la milpa y pide que el mal aire no afecte a la persona donde sea que se encuentre. Luego que terminan con las seis personas, pasan otras seis y se repite lo mismo. Continúa así hasta que pase toda la gente.

Después que se haga el loj kaaj, al poco tiempo desaparecen las enfermedades y la peste de los animales. Además, empieza a llover sobre las milpas donde está sembrado el maíz. Entonces, se dan cuenta que la costumbre de los abuelos de hacer el loj kaaj no debe olvidarse, y debe ser cada año.

Dicen que si se olvida, la gente recibirá crisis de toda índole. Por eso en el pueblo de Xocén se debe hacer el loj kaaj cada año.

Anualmente hay tres rituales: primero se hace la Rogación; segundo, el loj kaaj; y tercero el reza-kaaj.

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