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Los retos actuales del proyecto Maya Chuy: el Renacimiento del bordado en Yucatán

Consideramos que, sobre la base de la experiencia realizada, el reto que se nos presenta ahora es la necesidad de institucionalizar, de diferentes formas, los distintos procesos que hemos iniciado.

En el nivel productivo vemos indispensable la organización de la actividad artesanal de las bordadoras en oficio, a través de la creación de talleres que favorezcan la concentración de los recursos, el trabajo colectivo y la profesionalización y división interna del trabajo, así como su manejo administrativo y contable por las propias bordadoras.

Los talleres estarán regidos con base en una reglamentación que se derive de las necesidades de los propios grupos, tratando de armonizar el ámbito doméstico y el laboral para que no choquen. En lo inmediato el taller sería un espacio para concentrar insumos y productos terminados, organizar la producción, realizar actividades de capacitación y reuniones de trabajo y, cuando sea posible, lugar de exposición y venta. Sólo las bordadoras que lo deseen irían a realizar el bordado en el taller.

Para darle fuerza a este proceso es necesario impulsar la conciencia de género y la equidad por lo que es necesario, paralelamente a la capacitación en todos los aspectos productivos, realizar una labor de promoción social importante.

Tun Ben Kin ya está capacitado para impulsar este proceso de manera inmediata porque ya tenemos sistematizados los procesos de trabajo del bordado, así como los aspectos administrativos y de costeo vinculados al oficio, de manera que podemos socializarlos hacia las bordadoras. De hecho estamos impulsando ya dos talleres (1999), uno con financiamiento de UNIFEM y otro con financiamiento del Fondo Cultural Banamex y con la empresa MayaPlan, y a mediano plazo se trabajará con otros dos, uno en Abalá y otro en San Antonio Sihó, Halachó.

La capacitación debe apoyar dichos procesos en un nivel técnico medio a través de Centros de Capacitación de bordado en los que se otorguen los elementos básicos para elevar la calidad del bordado, los conocimientos básicos de la historia del bordado yucateco y elementos, tanto técnicos como organizativos, que permitan la constitución y reglamentación de los grupos, la organización técnica y social del trabajo, el costeo de productos, la contabilidad, el manejo de su almacén de insumos y productos terminados, la administración de sus recursos y la comercialización. En esa dirección, idealmente, las acciones dirigidas a la capacitación deben culminar con la creación de una Escuela de Bordado, en la que se profesionalice la actividad a un grado muy desarrollado, incluyendo la enseñanza de nuevas y diversas puntadas, la historia del bordado mundial, nacional y regional, el papel que ha jugado en distintas sociedades, y su problemática actual.

La experiencia de Tun Ben Kin permite ya programar la enseñanza y niveles de enseñanza para dichos Centros de Capacitación. Éstos deberán tener la capacidad de satisfacer las necesidades específicas de grupos concretos, pero también deben tener un Programa propio que cumpla metas a escala estatal para favorecer el desarrollo de las bordadoras en general, según su nivel y necesidades.

La Escuela deberá estar vinculada a un Centro de Investigación del Bordado en donde se analice la problemática histórica, social, económica, cultural, simbólica y genérica del bordado y de las bordadoras, de manera sincrónica y diacrónica, con el fin de revisar permanentemente las políticas a seguir para impulsar la actividad. También debe impulsarse un Museo del Bordado Maya Yucateco que, además de difundir el resultado de las investigaciones, permita la formación de colecciones de bordado antiguo y actual, así como una fototeca que registre técnicas, piezas, procesos de trabajo y actividades culturales asociadas al bordado.

Queremos que la experiencia de diseño se transforme en un Laboratorio de Diseño de Bordado de Mano, de forma independiente o vinculado a algún Laboratorio de Diseño Artesanal que fuese posible impulsar en la región. De cualquier manera, lo importante es que hemos visto que el diseño de bordado de mano es un área del diseño lo suficientemente específica como para constituir un campo de trabajo especializado del diseño artesanal. El diseño debe orientarse a la producción de múltiples prototipos dirigidos a distintos segmentos del mercado, con el fin de ofrecer alternativas productivas a distintos grupos con distinto potencial comercial por sus técnicas, ubicación, experiencia comercial, trayectoria productiva, etcétera.

Es muy importante ampliar el concepto de lo artesanal y comprender que la artesanía no es sólo étnica, que también puede ser moderna y que lo importante es que tenga identidad. Modernizar la artesanía sin perder la identidad es necesario para acceder a todos los segmentos del mercado. Este es un objetivo de largo plazo que debe lograrse a través de la interacción de instancias gubernamentales, privadas y ONG.

La comercialización es un problema amplio y complejo que, para desarrollarse, requiere de concentración de esfuerzos. En la fase actual, estamos concentrándonos en la venta para conocer bien el mercado y descubrir los segmentos hacia donde hay que dirigir los distintos productos que se han generado. En este aspecto todavía tenemos mucho que aprender porque aunque hemos estado vendiendo, no lo hemos hecho con el rigor que hemos realizado las otras actividades.

Mostramos en la siguiente página nuestro organigrama actual y el organigrama de mediano plazo para que se vea en qué dirección queremos caminar.

Comparando los dos Organigramas vemos que, en el primero el peso se carga definitivamente hacia Maya Chuy A.C., explicando ello por qué no logramos el punto de equilibrio en la comercializadora, ya que la mayoría del personal trabaja allí, haciendo aumentar mucho el gasto operativo, porque la organización de la producción de los grupos, la hemos realizado nosotros.

En el segundo Organigrama el peso se carga hacia Tun Ben Kin A.C., porque la organización de la producción pasa a esta organización como capacitación hacia los grupos y los grupos se responsabilizan de ella. El diseño aparece organizado como Laboratorio y aparece el área de Investigación y Elaboración de proyectos, que no existía en el antiguo Organigrama, aunque sí la función, ya que quien esto escribe se ha dedicado tanto a la investigación de los aspectos relacionados con el bordado, como a la elaboración de proyectos para obtener financiamiento.

Dos objetivos centrales se expresan en el segundo Organigrama: uno es depositar la responsabilidad de la organización de la producción en los grupos, lo cual implica fomentar la formación de talleres para que pueda darse de la manera colectiva y concentrada en que se organizan los ‘oficios’. El otro es consolidar la experiencia en las distintas áreas de acción de Tun Ben Kin A.C. -diseño, capacitación, investigación y difusión- para más adelante impulsar la institucionalización de cada área de manera independiente.

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