Organizaciones de mujeres y de bordadoras

Bordado Xmanicte, Yucatán

Desde 1971 en el ámbito nacional se comenzó a fomentar la formación de Unidades Agrícolas Industriales de la Mujer (UAIM), con el fin de que las mujeres pudieran acceder a créditos y otros beneficios de la acción estatal para impulsar el desarrollo rural. En Yucatán, considerando que esta promoción coincidió con la agudización de la crisis agrícola, hubo una respuesta muy grande y muchas mujeres se organizaron bajo esa figura jurídica. Para 1993 se reporta la existencia de 275 UAIM en Yucatán (Pinto y Villagómez, 1995).

Las actividades que se desarrollaron a partir de las UAIM fueron las mismas que las mujeres desempeñaban en sus hogares, pero realizadas con fines comerciales y con una aparente organización en grupos. Hubo UAIM porcícolas, avícolas, hortícolas y artesanales, estas últimas generalmente orientadas a la elaboración de hamacas y de bordados.

Además de las UAIM, algunas mujeres se organizaron en cooperativas y posteriormente las Sociedades de Solidaridad Social fueron la forma jurídica más acogida, debido a que presentaba mayor flexibilidad que la UAIM. Actualmente, la política gubernamental vuelve a favorecer a las cooperativas y las SSS están reorganizándose como tales (comunicación personal Julio Maccossay, 1998). Para 1998 se reporta la existencia legal de 2,000 SSS, de las cuales solamente funcionaban 10, entre las que se encuentra una de las que están relacionadas con nuestro proyecto (la SSS Xmanikté de Abalá).

Las bordadoras de Yucatán, además de agruparse en UAIM y en SSS, han operado bajo otras formas de organización. Cerca de 40 grupos de mujeres que han accedido a créditos de bordado a través de los Fondos Regionales de Solidaridad de Valladolid y Sotuta, no tienen una personalidad jurídica específica, pero están organizadas y reciben crédito de dichos fondos. A través del programa Mujeres en Solidaridad, varias mujeres se organizaron para actividades productivas y, entre ellas, encontramos varios grupos de bordadoras. Finalmente, existen grupos organizados que trabajan y que no están conformados jurídicamente.

No todas las organizaciones registradas están operando, ni todas han recibido créditos o subsidios. Esto se debe a múltiples problemas relacionados con limitaciones en la forma en que se produce y realiza técnicamente la propia actividad y con problemas que se derivan del sistema político.

Muchas de estas organizaciones – aunque surgen por la necesidad de ingresar dinero a los hogares- dado que se constituyen en coyunturas políticas electorales para recibir subsidios asociados a la compra de votos del partido oficial, no logran sus objetivos y su acción está desvirtuada por problemas políticos. Asimismo, los créditos que se otorgan generalmente nacen bajo el mismo signo, de modo que las actividades no se realizan en el marco programas de acción planificados, con planes de pago de los créditos, ni se establecen sistemas de seguimiento, asesoría y capacitación, que permitan que los grupos manejen adecuadamente sus fondos y que vayan organizando la producción de una manera colectiva y orgánica que permita construir verdaderas empresas sociales.

El desorden que impera en los grupos favorece manejos de dinero poco transparentes que llevan a conflictos y rupturas generando la desconfianza en los mismos.

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