Jinetes del cielo maya

Dioses y diosas de la lluvia

Jinetes del cielo maya, dioses y diosas de la lluvia

Relato de Liborio Noh

Había una vez un joven que era milpero, no creía en los chaakes, por eso no tenía la costumbre de convidarlos, no les ofrecía saka’ en la milpa.  Al ver que no llovía por allá, comenzó a maldecir y renegar. Decía:  —Para qué sirven los chaakes si en mi milpa no hay lluvia, no es verdad que existan.

Toda la gente sabía de su actitud, porque constantemente blasfemaba. En cierta ocasión, se encontró con un viejo que le dijo:

—¡Hola, humano!

Él contestó:

—¡Hola mi Dios!

Luego le preguntó:

—¿A dónde vas?

Él respondió:

—Dónde más puede ser, me dirijo a mi milpa.

Le siguió hablando:

—¿Y cómo está tu milpa?

Rápidamente aprovechó para decir:

—Pues allí nunca llueve. No es cierto que los chaakes vivan, se dice que existen, pero no es verdad, yo no lo creo, porque donde tengo la milpa sólo hay sequía, mientras que en otros lugares llueve.

El señor lo invitó entonces:

—Si ese es tu problema, acompáñame para que vayamos a regarla.  —¡Pero qué oigo, señor!, ¿es cierto eso? —exclamó—, si es verdad, con mucho gusto, ¡vamos!

Después de la conversación fue tras el viejo. Se dirigieron a un camino que él pensó que era el de su milpa, pero enseguida se desviaron hacia una vereda y al poco tiempo llegaron. Pero como él estaba en sí, se dio cuenta por dónde pasaba y vio que bajaban a una parte honda, como las que tiene un pozo al fondo. Él sabía que había penetrado bajo tierra, pero al llegar más adentro encontró que se hallaba en una casa de piedra muy bonita. Estando allí, le dieron estas indicaciones:

—Ahora descansa, mañana tendremos que trabajar, por hoy no es posible —él aceptó.

Al atardecer, todos los chaakes que regaban los campos regresaron, eran como a las seis de la tarde. Ellos, al entrar, sintieron olor a zapote.

Dirigiéndose al papá, dijeron:

—¡Ay papá! se siente olor a zapote, ¿de dónde lo trajiste?

Él contestó:

—¿Dónde voy a tomar zapote, hijos? Todavía no es época, apúrense a comer, a beber. Habiéndoles dicho así, les sirvió refrescos, tortillas gordas, sopas, vinos.

Primero tomaron, bebieron; luego siguieron con la comida. Pero a cada instante se levantaban y buscaban en las vasijas, levantaban tapas, agarraban cosas y decían:

—Pero, papá, aquí debe haber zapote enterrado, sentimos el olor.  Lo que había sucedido fue que cuando el viejo se dio cuenta de que venían sus hijos, le dijo a su visita:

—Oye humano, aquí vas a estar y no se te ocurra salir. Si te llegan a ver mis hijos calurosos, te pueden hacer daño.

—Está bien señor —aceptó.

Se acurrucó entre las tinajas y le embrocó una encima. Los hijos estaban seguros de que había algo que olía a esa fruta y era ese bautizado. Si lo hubieran encontrado, ¡pobre hombre!, se lo hubieran comido.

El viejo lo sabía, por eso no permitió que lo vieran antes. Por eso les respondió que no era época de zapote, que lo olvidaran. Lo que debían hacer era refrescarse y comer. Por eso se les sirvió de todo. Ya saciados, descansados, calmados con la plática, el padre les comentó:

—Lo que suponen, se los voy a revelar. Yo traje un hombre de la tierra, pero no le vayan a hacer alguna maldad. Tendrán que trabajar con él mañana.

—¿Es verdad, señor? —exclamaron.

—Así es hijos —les respondió—, si me prometen respetarlo, se los presento ahora mismo —añadió el padre.

—Sí, claro que sí, tata —respondieron todos—, no le haremos nada, tú lo has pedido. Fue y alzó la tinaja y vieron al infeliz humano acurrucado ahí. Uno de ellos comentó:

—Yo tenía razón; pero cómo no fui a levantar esa tinaja… si lo hubiera hecho, hubiéramos encontrado tu secreto, pero como no lo hice se salvó. Mañana trabajará, nos acompañará.

Insistió entonces el padre:

—Pero trátenlo bien.

—No te preocupes viejo —afirmaron.

Terminada la presentación, se retiraron a descansar. Luego el viejo se dirigió a su invitado:

—Hombre incrédulo, ya platiqué con mis hijos, no te perjudicarán, no esperes nada malo, ahora te voy a detallar lo que tienes que hacer mañana: muy temprano irás a buscar un caballo, después yo te entregaré un calabacino, una escopeta, un chicote y un machete. Te daré todo lo necesario, hasta la ropa para el trabajo, solamente una recomendación, no vayas a traer al caballo gordo, el flaco es el adecuado para esa labor.

Amaneció y lo mandaron por su caballo. Después le recordaron la orden dada la noche anterior con estos términos:

—¡Cuidado con traer al que te prohibí!

Salió y trajo al recomendado. Después de enjaezar al animal, el viejo le entregó un calabacino grande y uno pequeño, le dio una escopeta y le indicó su manejo, diciéndole:

—Esta arma no es de tiros, solamente te servirá cuando los vientos contrarios, los malos vientos, se atraviesen en tu camino, apuntas y activas el llamador y se dispara.

—Entendido señor —contestó.

Luego le dijo:

—Ahora anda y riega tu milpa, tú mismo lo harás.

—Está bien señor, acepto —y enseguida pensó: ahora regaré mi milpa como yo quiera.

Como últimas recomendaciones, le dijeron:

—Este caballo que llevas sabe qué hacer, irá directamente a donde se saca el agua y cuando baje por ella, esperas a que se llenen bien los depósitos. Pero te advierto que por ningún motivo abras el calabacino chico, está totalmente prohibido. Sólo el grande, el chico sólo le sirve de acompañante, pero le es indispensable.

—Entendido, señor —contestó.

Cuando salió, era como un simple humano, tal como lo conocemos. Montó en su caballo, pero al partir le salieron alas al animal. Subió hasta los aires y pronto llegó a un cenote donde se sacaba agua. Se abalanzó ahí y rápidamente se llenaron los calabacinos. Luego el hombre comenzó su trabajo e iba muy bien en su labor. Sólo trabajó con el depósito grande. Al otro día, pasó todo igual; cuando regresó por la tarde, ya sabía todo lo relativo a la lluvia.

Después de este tiempo, el señor le preguntó:

—¿Cómo ves el trabajo?

A lo que respondió:

—Bien, creo que regué bastante mi milpa, porque cuando vi que estaba pasando por encima, le derramé más agua de lo normal.

—Así es como se riegan las milpas, se mojan las tierras —afirmó.

—Mañana irás otra vez —le ordenó al muchacho.

—Está bien, señor —contestó.

Amaneció y fue a buscar su caballo y los demás aperos que le habían dado. Se preparó y salió de nuevo. Había trabajado ocho días sin ningún tropiezo, hasta que se le presentó uno: se le agotó el agua del calabacino grande, por lo que expresó:

—Pues para qué sirve este chico, ahora que vacié el grande, voy a abrirlo.  Cuando esto pasó, estaba cruzando por su milpa y soltó el agua como pudo. Mientras utilizó el depósito grande no tuvo problemas, pero ahora que destapó el chico, ¡ay Dios!, salía el agua como nunca y no cesaba de llover. Llovía y llovía, hasta que los demás se dieron cuenta de que por donde pasaba el hombre subía de nivel el agua. Decidieron llamarlo y le recriminaron:

—¿Qué te sucedió, por qué desobedeciste? ¿Por qué destapaste el calabacino chico? —a lo que contestó:

—Tuve necesidad de hacerlo.

—Muy bien, pero has de saber que no podrás taparlo de nuevo —le advirtieron—. Nunca debiste hacerlo, ese calabacino pequeño sólo se lleva para compañía del otro. Lo que se hace cuando se acaba el agua, es soltar el bozal del caballo. Él sabe qué hacer, enseguida baja por más agua.

Se cuenta que todos los chaakes hacen que surjan cenotes en las lajas. Sólo inclinan la cabeza de sus monturas y se abren las rocas y enseguida penetran allí con todos sus vientos para sacar el agua. Si por casualidad el camino se obstaculiza por el embrollo del agua o por los malos vientos, cuentan con la escopeta y el chicote para solucionar esos problemas. Primero con el chicote. Si no surte efecto, tendrán que acudir al arma, que es mejor, funciona solita.

Como los compañeros vieron que el humano estaba exagerando el riego de su milpa, la estaba inundando, enseguida le comunicaron al jefe, al que está en los confines del cielo por el oriente, que el hombre se atrevió a abrir el calabacino chico, porque se le agotó el agua del grande y no supo cómo llenarlo nuevamente.

Molesto, expresó:

—Pero, ¡cómo es posible!

—¡Pues sí lo fue! —le afirmaron.

Rápidamente el papá reunió a los chaakes y los mandó para detener al desobediente. Pero al encontrarlo, no pudieron con él, no pudieron agarrarlo, pues no detenía al caballo, no usaba el freno, regaba descontroladamente.

Entonces acudió el papá, los alcanzó y les dijo:

—¡Qué esperan! ¡Tienen que agarrarlo!

Los hijos, obedeciendo, se lanzaron sobre él, pero éste sólo se sacudió y los chaakes fueron a parar lejos. Tuvo que intervenir al que llamaron del oriente para que se encargara de él. Se acercó y le dijo:

—Oye, tienes que escucharme, debes detenerte, pues algo malo ha sucedido. Obedeció de mala gana, frenó su caballo y enseguida lo sujetaron y le preguntaron:

—¿Qué fue lo que sucedió?, ¿por qué abriste el calabacino chico?

Él explicó entonces:

—De repente me quedé sin agua, se agotó el depósito grande y me vi obligado a acudir al otro.

—Bueno, si así pasó ya no hay remedio, pero ahora acompáñanos, vamos a ver cómo reparar el daño que has ocasionado. El agua había llegado hasta sesenta metros de altura. Obedeció y aceptó. Al llegar y discutir lo ocurrido expresó:

—Yo no encontré otro recurso, por lo que tuve que abrir el chico.

—Ahora te das cuenta, impío —le dijeron—, que no es como tú piensas. Por eso no debes blasfemar, no debes decir que no existimos. Aquí están los que hacen el trabajo, están preparados para ello y no fallan. Tú, con sólo este tiempo que le dedicaste, cometiste un grave error ¡cuántos seres has matado!

Él se justificó diciendo:

—No tuve la culpa señor, se me gastó el agua estando arriba.

Y el cháak mayor le recordó:

—Pero es que cuando se acaba el agua del calabacino grande, sueltas el bozal del caballo y baja, inclina la cabeza y va por más agua. Llega y se llenan sus vasijas y sube de nuevo. Pero está claro que tú no puedes hacer ese trabajo, por lo tanto, no debes injuriarnos. Lo que debes hacer cuando veas que no llueve en tu milpa, es recordar a Dios o a los chaakes. Dirás: ¡señores chaakes!, hagan que se enfríe el suelo donde está mi milpa, aunque no llueva! Luego haces un ofrecimiento de saka’ allí, o también una petición con una gallina o un pavo, en vez de estar insultando. Actuando así, aunque no llueva, se refrescará la tierra de tus sembrados.

Fue toda la explicación y los consejos que recibió, por lo que dijo:

—Pues ahora creo que así debe ser, mi señor.

—Claro que así debes hacer, pero lo que hiciste no quedará impune —le advirtieron.

—Estoy consciente —asintió—, recibiré el castigo que merezco.  Se arrodilló y le propinaron doce latigazos que no sintió dolorosos. Es como recibir cualquier castigo con soga de un padre a su hijo. Después le informaron:

—Hombre, te van a llevar otra vez donde debes estar, te dejarán por el camino de tu milpa y te recomiendo no menospreciar e insultar a la lluvia. Hay seres dedicados a ese trabajo y saben cuándo y dónde deben regar. Todo está programado. Hasta que Dios lo permita llegamos a cualquier lugar.

—Está bien, señor, no volveré a hablar mal de ustedes —admitió.

—Pues ya lo sabes. ¡Llévenlo! —ordenó el cháak.

Lo acompañaron y lo sacaron. Él observó que solamente lo avanzaron un poco, como cinco o diez mecates de la casa, pero llegó al camino de su milpa y allí lo dejaron.

Al quedar solo, se dijo: ¡caramba!, sería bueno que me fuera a ver la milpa para cerciorarme si es cierto que hizo diluvio allí. Pero decidió mejor ir a su casa. Cuando llegó, todos estaban extrañados, porque habían pasado quince días. Por lo que le preguntaron:

—Pero hombre, ¿dónde has estado tanto tiempo?

A lo que respondió:

—No ven que me encontré con un viejo que me dijo: “Hombre, vente conmigo para que nos ayudes a regar”. Yo pensé que era cualquier humano, pero resulta que fue un señor cháak.

—¿Quieres decir que tú también hiciste llover? —le preguntaron sus conocidos.

—Claro que sí —contestó—, ahora mismo voy a ver si ya están grandes mis elotes.

—Yo pienso que por ahí no ha llovido fuerte —le aclararon.

Él, seguro de sí mismo, expresó:

—Es que no está allá la milpa de ustedes, yo sé que cuando pasaba por donde está la mía, la mojaba más.

—Quién sabe, yo lo dudo.

Se lo decían, pero él no lo creía. Lo cierto es que haber desaparecido quince días le daba cierta credibilidad al afirmar que se lo había llevado un desconocido. Más tarde, le solicitaron que relatara cómo es el trabajo que fue a conocer.

Entonces relató:

—Pues fíjense, yo hice llover, pero fracasé porque abrí un calabacino que se me dio y no debía haberlo abierto. Me explicaron con todo detalle cómo debía trabajar, pero lo que no supe es que esa vasija provoca diluvio cuando se destapa. Ese hecho fue suficiente para que me regresaran acá, pero no importa, estoy seguro de que mis elotes están frondosos.

—Qué bueno —le dijeron—, lo que quiere decir que vas a cosechar primero.

El contestó:

—Creo que sí y ahora iré a visitarla.

Al día siguiente de la conversación fue a su milpa y cuando llegó, ¡tremenda sorpresa!, sólo encontró polvo elevándose por los aires.

Sucedió que cuando él estaba encima de su milpa y derramaba mayor cantidad de agua, ésta caía a cinco kilómetros, hasta tres leguas de distancia de su milpa, y no se derramaba donde él creía.

Entonces se dio cuenta de la verdad que le habían dicho al regresar. Por eso le comentaron:

—Ya ves amigo, eso te pasa por no creer en los dioses de la lluvia y ya hasta te llevaron a conocerlos.

—Ustedes tienen toda la razón —expresó—, es la verdad. Me llevaron, llegué con ellos, me entregaron un caballo, me advirtieron que no tomara el gordo, sino el flaco. Si vieran ustedes cómo es ese animal, no darían ni un quinto por él. Pero después de ponerle todos sus pertrechos, lo montas, lo acicateas, sale disparado y al instante le brotan alas con las que levanta el vuelo. Estando arriba le sueltas el freno y enseguida inclina la cabeza y baja por el agua en el cenote. Durante el tiempo que estuve ahí —siguía narrando—, viajamos doce días a muchos lugares y se siente agradable andar por los aires, por las nubes. Así fue, amigos.

—Sucedió todo por lo que decías —aprobaron.

—Es cierto que insultaba porque me molestaba ver que no llovía en mi milpa y todavía peor cuando miraba mis elotes doblándose. Pero ahora ya sé lo que debo hacer. Al ver que se están muriendo los elotes, me persignaré y ofreceré el santo saka’ o haré un ch’a’ cháak. De esa manera se refrescará la tierra, así me lo explicó el señor y me lo aseguró.

—Sólo por el descuido que tuve me devolvieron acá. Si no, todavía estaría por allá, pero no me dejaron por más tiempo. Ahora fui a visitar la milpa pensando que ya estaba bien, pero estaba equivocado, porque cuando yo veía mi milpa y hacía llover mejor, las lluvias iban a caer lejos —explicó.

Los que lo escuchaban le advirtieron:

—Esos admirables señores son poderosos, nosotros somos torpes, incapaces. Tú no lo pensabas así, por eso ya te lo demostraron.

—Lo que dicen ustedes es cierto —respondió—. Estuve con ellos y ahora puedo confirmarles la verdad: los chaakes existen. También es benévolo ofrecer el saka’ por la milpa, hay que hacer las ofrendas aunque sea con una gallina. El saka’ debe ser con maíz sancochado, porque tiene la virtud de enfriar el suelo. Si se hace con pozole, que es de nixtamal, tiene otra propiedad que es la caliente. El saka’ es de agrado a los chaakes, porque enfría el suelo.

—Hermano, tú ya lo confirmaste —le dijeron.

—Sí compañeros, y fíjense que nunca me llamaron fulano o mengano, porque no sabían cuál es mi nombre —añadió.

—Ya sabes que no debes maldecir, porque Dios te escucha.

Todo lo que te ha pasado se debe a ello —comentaron sus parientes y los vecinos que estuvieron de acuerdo con las opiniones vertidas.

El infeliz hombre murió exactamente al mes de los hechos. Las consecuencias del castigo que recibió lo mataron. Lo cierto es que todo sucedió para que se sepa que existen los chaakes y que son ellos los que traen las lluvias.  Y para que no se quede el hombre en el mundo para jactarse de lo que sabe y no quiera repetir la acción, murió.

La causa por la cual no lo pudieron sujetar cuando cometió la falta, es porque estaba bautizado, estaba bendito y eso le proporcionaba mucha fuerza.

Hasta que llegó entonces el jefe mayor, lo aconsejó y así se dejó detener.

Jma’ oka’ yete Chaak

 

Liborio Noh

 

Le úucho’ yanchaj juntu xi’ipale. Ma’ tun kerertik wa yaane Yum Cháako’obo’. Ademas pos kolnaal; leti’e ma’ach u lojku kool, ma’ach u jo’osik saka’ tu kool, ma’ach u tuklik wa yaane Yum Cháako’obo’. Ka’ tun tyilaj na’an ja’ tun tu koole’ ka’ joop’ u pooch’i, ka’ kya’alik ba’a: Ka’ jo’op’ kya’ake le Yuum Cháako’obo’ ba’ax u biilalo’ob, ma’ jaaj wa yaan Yuum Chaaki, wa yaane’ je’ u beytal u jooya’atal u koole’.

Entonses ka’ tun yanchaj u biilal u yu’uba’ale’ kada beyo’, kada beyo, kada beyo’. Chen junp’e tiempo tune’ ka’ tu enkontrarta juntu nojoch máak, kaj a’ala’ab ti’e.

—Olaj lu’unkab.

—Ola in Diosi.

—Tu’ux ka’ bin —kya’ala’a:

—Pos mixtu’ux, chen tin chan máan beelin koola’ —Ajan bix tun yanik a kool.

—Pos in koola’ ma’ach u k’uchu ja’i. Men bey kuenta ma’ jaaj wa yaan Yuum Cháako’obi’, men ya’ala’ale yaan Yuum Cháako’ob pero pos ma’ jaaji’, tene’ ma’ in kerertik, men in koole’ kíimi ku meetki’, ts’oke’ yaan tu’ux kin jóok’o wa tu’uxo’obe pos yaan ja’.

—Aan pos matun wa beyo’ lu’unkab ko’ox akompaniarten tun ka’ xi’iko’on, ka’ak jooya’at a koolo’.

Kya’ala’a: !Aajan!, ¿jacha jaaj in Diosi?

—Wa jaaje’ eyaj xíib. Lelo’ jach ji’in taale’, ma’alo tuun pos ko’ox —ma’alo.

Ka’ tun bisa’abi, bin paache nojoch máako’, bino’ob u ch’a’obe chan beej, bey yóole’ tu beel u kool bino’ob beyo’; chen ka’ tyilo’ob u tsello’ob ti’ junp’e chan xt’uul beeje’, ma’ sáamchaj kaj k’ucho’obi. Chen tun ba’ax leti’ komo k’aja’an yiik’ tan yilik tu’ux ku bine’. Chen ka’ tyile ich junp’e k’oop ch’eene tej oksa’abi.

Kaj ook’obe ka’ tyile’, k’o’op tyilu yooko pero kaj ook te’ mas táamilo’, pos ka’ tyile’ utsi pak’inaaj, utsi naaj, utsi lugar tu’ux k’uchi, ka’ tun k’uch beyo’. Kaj a’ala’ab ti’e:

—Pos ma’alo’ je’esaba, sáamale’ kik bin meyaj, beoraa’ ma’un beyta pero sáamale’ yank bin meyaj. Ka’ tya’ale’ ma’alo’.

Ka’ tun tardechaje letun le nukuch máako’ob binja’ono’ob yo’ meyajo’ yaan u yu’ulo’ob, yan u suuto’ob jach tun taal u las seischajle’ letun ti’ bin ku yu’ullajle nukuch máako’obo’. E ka’aj taalo’obe ka’ bin tyu’ubo’obe tan bin u yu’ubko’ob u book ya’. Ka bin tya’alo’ob te’ u papajo’obo’.

—¡Ay papá! tank u’uyku book ya’, tu’ux ta ch’a’aj ya’.

—A’ala’ab ti’obe, ijos tu’ux je’ek ch’ik ya’e, todabía beorae’ mina’an ya’, ma’ yanaki’, mina’an, ts’aex séebi’ jaanene’ex, uk’unene’ex.

Kaj ts’aab u yo’och síiskunaj óolo’ob, kaj ts’aab u yo’och wajo’ob u chok’obo’ob, yo’och piimo’ob. Tun yuk’ko’ob e binoo, ts’o’ok u síista yóolo’obe’. Kaj t’aano’obe jaana. Pero, ka’aka’at orae’ ku li’ilo’obe, ku máan u je’elanto’ob ba’alo’ob:

—Pero papá posi yaan pibi ya’ waye’ tank u’uyik u book.

Antesak tun yila’a tun taalo’obe kaj a’ala’ab tej lu’unkabe:

—Ja’alibe’ lu’unkab way ken p’aatle’, way kan je’elle’, bik ta’akech ka’ peeknakech, bik taakech ka jóokech a wile paalalo’obo’ ku taalo’obo, choko yolo’ob, ju’  loobitkecho’obe’.

—Ki bin u ya’ala’a. Ma’alo’ in Yum. Kaj je’eli, tanili’ u nuup’kuumta’ale’ u nuup’káatta’ale’, nokokbe káato’obo’. Tun na’ata’ale tu’ux yaan e ya’ ku bookankilo’ ts’oke’ lete’ oka’ maako’, lete’ kyu’ubu booko’ mene Yuum Cháako’obo’. Wa ka’ k’uchuk ilbile’ ¡Ay Dios! beora bin ku janta’ala’. Pero komo ojela’ane le meetke ma’aj cha’ab mene nojoch máako’o. A’ala’ab ti’obe’ – ijos pos tu’ux je’ek ch’ik ya’e, mina’an ya’ mu yoraili’. Peksabaex, síiskunta wóole’ex, je’ síiskunaj óolalo’, je’ binoo, je’ xchok’oobo’ jaante’ex, ts’okle nika’aje’ex jaana — maalo’ —ka’ jaano’ob, ka’ ba’a.

Entonses ts’o’ok tun jaanlo’ob, ts’ook tun yuk’lo’ob ba’ale, ts’u’ síista yóolo’ob beyo’ pos kaj a’ala’ab ti’obe,’ tsikbata ti’obe, chen ich tsikbale’ kaj a’ala’ab tiobe’:

—Pos ma’ tan wojle’exe’ binki’in wa’ate’ex, pero bik taa’ka loobite’ex, yaan a wet meyaje’ex sáama, yaan juntu chan aalak’ lu’unkab tin taasaj.

—Jacha jaaj taata.

—Bixe wa jaaja’ ijos.

Pero wa ma’an loobitke’exe’ kin we’esikte’ex.

—Pero wa ja’ loobitke’exe’, ma’atan —ma’atan taata—, ma’ank meetik, ma’ank loobitik; desde ts’a’ wa’alik to’one ma’atan-ma’alo’. Tanili’ u bin je’ebil e káate’, kaj ila’abe ti’ bin mochokba lu’unkabi.

Entonses ka’ tun tya’ale palalo’obo’:

—Pero bix u beel taata, si tin wa’alik pero jach ba’axten maj binen in je’ ka’ache káato’o, wa ka’ k’uchken bin in je’e, sáamek ila’ tu’ux yaan a waalak’o’.

—Pero komo ma’e, ma’alo, yaan u bin tu meyaj, yaank bin meyaj yete.

—Pero bik a loobite’ex. Ma’, mixtáan.

—Bueno ka’ tun ts’o’oke. kaj bin u je’esubaob beyo’. Ka’ tun bine nojoch máak a’alik ti’o.

—Ja’alibe: —Lu’unkab ts’i’in konsultartik ti’ in ijos mixtun loobitkecho’ob, mixba’ je’ yúuchuteche’. Pero ba’axe’ binka’ajen in tsolteche’ bix kan meyaj sáama. Sáama chen taakeche tempranoe’ binka’ech a ch’a’a tsíimin. Binka’ech in k’ubtech a chuuj, binki’in k’ubtech a ts’oon, binki’in k’ubtech a chikote, binki’in k’ubtech a maskab tu láaka ken in ts’áatech. Binki’in ts’áatech a búukint u nook’il e meyajo’. Chen ba’ax kin k’ubentik teche’ bik táakech ka’ ch’a’e tsíimin jach polko’ lete’ ts’oya’an a ch’a’ao, men lelo’ tu p’iis kun meyaj —Ma’alo in Yuum.

Ka’ tun sáaschaje’ pues kaj a’ala’ab ti’ lu’umkab -ma’alo’, xeen a ch’a tun a tsíimno’, tya’an te’ ich koralo’:

—Pero bik táakech ka’ taas le kin wa’ake’. Ma’. Entonses kaj bin u ch’a’e, ila’abe bix u tsíimin, ila’abe ma’alo uch u taasik, ma’alo. Ku armarta’ale kaj k’u’ub u chuuj, kaj k’u’ub junp’e nojoch chuuj ti’ junp’e chichan chuuj. K’u’ub u ts’oon, a’ala’ab ti’ bix ken u manejarte.

—Le ts’oono’ ma’ de yool u ka’aji, chen una bes ba’ax kyuchu ti’ u k’a’atlu beel mene loobilo’obo’, lej k’at bejo’obo’, pos le k’aak’asbaalo’obo’. Pos chun tich’ke’ tun wáak’a, u peets’ka’atku yamadore’ tun wáak’a. – Bueno pos ma’alo in Yuum.

—Pero entonses binkaech tun a jóoya’at a kool pos beoritase’ pos ta k’abi ken a jóoya’ate.

—Ma’alo in Yuum pos yaan xan in jóoya’atik in kool je’en bix kin tuklike’.  —Ma’alo pos kaj tuchta’abi, kaj armarta’abi tu ensiyartu tsíimne’ pos kaj bini.

Entonses a’ala’ab ti’e:

—Le tsíimin ka biska’ chen a nat’e yooje tu’ux kun bin. yooje tu’ux ken u jo’os ja’ ti’ u jóoyabo’, le chen ookok tej ch’e’eno’ teche’ cha’ u chu’uple chúujo’obo’ u ka’akajo’ob chu’upu. Pero uniko ba’ax kik a’alik teche’ bik táa’kech ka’ je’e chan chúujo’ lelo’ proibido. Lete’ nojoch chúujo’ yete kan meyaj —ma’alo in Yuum —chen yaan ka’ ch’a’e chan chúujo’ u biilal yetel e nojcho’, u yet meyaj —Ma’alo.

Túuchta’abi je’enbixili’ k’ajolmi tu’ux kik koole’. Kaj na’ak ka’ana’, ka’ tu nat’u tsíimin, kaj jook’ u xiik’ e tsíimno’. ¡ko’oxon! p’elak u na’aka ka’ana beya’ leti’ ku k’uchu tu’ux yaan ts’ono’ot yooje tu’ux ku jo’osko’obe ja’o. Táanil u yookle’e ¡kiijli’in! tu puluba tej ts’ono’oto, leti’ ku chu’uplajle chúujo’.

Pos kaj chúun u meyaj ej lu’unkabo’, jach ma’alo, jach meyaj tu yáax kaju meyajtko’. Ma’alobak mix tu yáax je’e chan chúujo’. Pues kaj sáaschaj tu ka’atene, tardechaje’ kaj u’ulo’ob, ma’alobak u jóoya’ob tu yilaj, ts’u’ kanik junmáalak, junwaatsili’ uch yilik bixi.

A’ala’ab ti’e:

—Bixi lu’umkab meyajnajech.

—Meyajnajen in Yuum.

—Ta jóoya’ata koolo’.

—Pos in wa’ake tin jóoya’ata jach tin wila’ jach tojil in kool beya’ kin jáalk’a’atik mas le nojoch chúujo’, jo’olu ja’ilo’.

—Ma’alo pos bey u jóoya’ate koolo’, bey u jóoya’ate santo lu’um ka wiko’.

—Ma’alo in Yuum.

—Sáamale’ yaan a ka’ bin’.

Ka’ tun sáaschaj tu ka’atene’, ka’ tu ka’ ch’a’ u tsíimne’. kaj ka’ bini, pos u nu’ukule’ k’uba’an ti’.

Entonses jach tu ocho días ku jóoya’ tun beyo’ pos ka’ tun bin payar ti’. Pos ka’ bin tu ya’ale’:

—Pos ma tun ba’ax u biilal e chan chúuja’, bey xu’upe nojcha’, pos pa’ in wach’ke chichna’.

Kyilik bin jach tu toji u koole’ táanili’ bin u cha’ake ja’ beya’. U cha’aku jo’olu ja’i, le nojoch chúujo’, utsu jóoya’ mixtun payar pero le ka’ tun si’ip u cha’ bine chan chúujo’ ¡Ay Dios Mío! ma’ tun bin tun ch’eenlu jo’olu ja’i, mu’un ch’eenlu jo’olu ja’i. ¡Ko’oxon!, ¡Kooxon!, ¡Kooxon! Ay dios chen ka’ tyilaj u maasil u yet meyajo’obe ts’o’ok bin u ka’anatu ja’i le tu’ux ku máan u meyaje lu’unkabe’.

Ka’ tun bin t’anbi kaj xóobta’abi, kaj a’ala’ab ti’e:

—Ba’axten deskuidarnajech, binech a wach’e chan chúujo’.

—Eloj xiib binen in wach’e.

—¡Aah!, lelo’ leti’ meetke, pos beoritase ka woojetka’ ma’ata beytal a majke chan chúuj ta wach’o’ . Ma’ wach’ik ka’achi, si chen u yet meyaj le nojoch chúujo’, xu’upu ja’i le nojoch chúujo’. Le tsíimna’ yooje, chen a cha’aku bosale’ tun yoklu ch’a’ u jee ja’.

Men le Yuum cháako’obo’, tu láakle tu’ux jaimo’obo’ ti’ bin yaan e ts’onoto’obo’, men chen u chink’a’ato’obe tsíimne’ leti’ ku je’ekuba xane tuuncho’obo, tun je’ekubae’ tun yooko yáalkab u jo’ose ja’o ¡je’em! tun jóok’le’ tun bin yetu yiik’a.

Chen kasualidad tun wa ku tokar u k’a’atlu beelo’ob men u suuye ja’o men u k’aasi ba’alo’obo’; le bey ku k’at beelo’obo’, pos leti’e yaan u ts’oon, yaan u chikote. Wa ma’ tyu’uba chen chikotee’. Tanili’ u pets’k’ata’a ti’ yete chan ts’oono’. Ma’alo, utsi ba’a, ma’ obligarbi waak’li.

Entonses ts’ook tune jeelo’, pues ka’ tun ila’abe lej lu’unkabe ts’o’ok tunu máan gradoi u jóoya’at ku kool ka’ tun a’ala’ab ti’e, tanil u t’a’ana tune’, pos ts’o’ok u máan gradoi, buka’ tun ba’a ts’u’ beetik.

Tanili’ u komunikarta’a te’ Nojoch Maak yaan mas chun ka’an lak’ino’, ti’ ku yanta jepeobi’, ka’ tun a’ala’ab ti’e, posej lu’unkabe’ sam xi’ik deskuidar, sam xi’ik u wach’e chan chúujo’, téek xu’up u ja’i le nojoch chúuj ti’o, ma’aj k’a’aj ti’ bix ken u jo’os u jeeli’, tanil u cha’ake chan chúujo’.

—¡Ave María!—, jacha jaaj, jach jaaj. Pos tanili’ u laj juntar tunej meyajo’ob bey yetu papajo’obo’, tanili’ tun u bin ilbile’. Ma je’ ku bin yila’a tu’ux yaana’ tana tun ma’acha, mu’un ma’acha, tun k’aata’a machbile’ pos leti’e mu’un je’ele yetu tsíimin, mu’un cha’aku ma’acha yetu tsíimin, mu’un pets’ke prenoso’, mu’un pets’ke bosalo’ leti’e seguidos, minu’un yichil u máan u meyaj.

Pucha ma’ ka’aj patlaj tun taale Nojoch Máako’ tani’ tun u ya’ala’ale:

—!Pos yank machke’ex!—, múuch’u machbi men u paalale Nojoch Máako’. Pos kun meet u puersae’ bey ku jayle Yuum cháako’obo’, chun meet muuk’e’ bey ku jaylo’obo’, p’iisak tun k’uchle nojoch maak t’a’an lak’ino’, letun ti’ ku ma’acha tuun, ka’ tun taal e nojoch maako’ pos leti’e ka a’ala’a ti’e. Pos ma’, yan a wu’uyik a t’a’ana:

—Mix wa chen tan t’a’anli, pos yaan ba’ax úuchi. Ka’ tun patlaju k’as prenarku tsíimne’, pos kaj a’ala’a ti’e pos prenarta tsíimin, ma’ jalka’atik u bosalo’, yaan a wa’ata —ma’alo—, kaj wa’alaj u tsíimne’ ka’ tun ma’achi: kaj a’ala’a ti’e.  —Ba’ax úuchtech, binech a wach’e chan chúujo’ —lelo’, in Yuum binen in wach’e, téek xuupten ja’ tej nojoch chuúujo’ kaj binen in wach’e, ¡aaj! pos leti’ úuchtech. —Ma’alo’ ko’ox tik ete beoraa’, yan ik bin, yan ik bine’ex ka’ak ile’ex bix kun ts’o’oko tu’ux máan a meyajo’. Sesenta metros ts’u’ na’aklu ja’i. Tya’ale: —Ma’alo in Yuum.

Ka’ tun bino’ob; k’ucho’ob tune’ kaj meeta’ab u kuentai ba’axten; pos ka’ tya’ale deskuidarnaje’ kaj bin u ch’a’e chan chúujo’.  Pos ka’ tun a’ala’ab ti’e ts’o’ok tan wilik lu’umkab,

—Ma tun leti’ meetke’e ma’ debeser a máan a’alaj ba’ali, ma’ debeser a máan a tukle wa mina’an yuumil e meyaja’. Yaan u yuumilo’ob, espesial u yuumilo’ob. Leti’obe ma’un deskuidaro’ob, suuku’un máano’ob tu meyju. Pues teche’ deskuidarnajech iche buka’ orajaka’. —Ba’ax úuch beorae sam a meet loob, buka’ tun loob; buka tun anjeles sama tsele, kya’ala’a.

Ka’ tun tya’ale —ma’alo in Yuum, mix taa teni’, deskuidarnajen men téek xu’upten e ja’ ka’ana yaneno’. Posi waj xu’upe’ lu’unkab chen a cha’ak u bosal e tsíimno’ leti’e u ka’aka’aj eeme, ta wilaj tun xu’up ja’ ta nojoch chúuje jalk’a’at u bosal e tsíimno’, tu juun ken u chiink’aat u jo’ole’ tun yeemlu ch’a’ u jeel. Kej eeme’, tun k’uchu te’ ich ja’o, tun chu’upla chuuje’ tan ka’ jóok’o’ — ma’alo Yuum chen deskuidarnajen— pos leti’ úuchtech, leti beetke ts’a’ wilik ma’un k’uchla wóol tej meyajo’, mix debeser a pooch’ili’.

—Chan wila’ na’an ja’ ta koole’ pues k’a’ajkunt Jajal Dios, k’a’ajkunt Yuum Cháako’ob.

—¡Ay Yuum Cháake’ex síiex tene’ ka’ síisak u lu’umil in koola’, kex mina’an cháak, pero ka’ síisak.

—Taas santo Sakabe’ ka’ jo’os icha kool, wa ma’e kaxt juntuj kaax, juntuj tso’, ki’ meet junp’e looj icha kool, bey k’a’ana’ano, lugar a máan a’alaj ba’a, kex mina’an ja’e, kex mina’an cháake’ pero desde ta beete beyo’, yan u síistal e grasia a ts’aama tej lu’umo.  —Ja’ali tun wa beyo’ in Yuum.

—Pos beyo’, beoritase’ pos ba’ax tun úuchtech, pos ma’, yaan a chan bisku kastigoi.

Ma’alo in Yuum ji’in k’amik xane’, ba’axtun, ts’iin bin si’ipi. ka’ tun xolkinta’abe kaj ts’aab dose u puulu jaats’ ti’, mix bin tyu’uba wa yaaji’. E jaats’ ts’aa’ ti’o mix yaaji’, chen bey u jaats’a máak men u papaje’ yete suum wa ba’axe.

Ma’alo’ lu’unkab:

—Ka wojetke binka’ajech bisbi tu ka’aten ta kaajal, ta beel ka’ xi’ikech a wil a koolo’, pero bik ka’ xi’ikech pooch’i, bik ka’ xi’ikech a wa’a wa ba’ax, maka laj yaan u yumilo’ob meyajtke ja’a. —Ma’ tu beytal u ya’ala’a ba’a ma’ak—, tumen yaan tun yila’ale tu’ux ku pajtal u máane meyajo’ ti’ kun máani’ en orden desde ma’ ora u máane’e pos mina’an modo, ma’ taako’oni, tu permiso Jajal Dios, ki tun bin ya’ala’a.

—Ma’alo in Yuum mix tin ka’ suut in wa’al ba’a, pos bey kun p’áatlo’, ka bin. ¡Bise’ex!, ka’ bin ka’ ch’a’ab lu’umkabe’, pos ko’ox tun lu’umkab kya’ala’ale’ ka’ tun bini.

Chen tyilaj bine’ chen p’elak u chan juuts’u, mi chen sinko wa dies mekates te’ tu’ux tu naajile nukuch máako’obo’; leti’ ku ka’ jóok’o’ tu beel u kool. Ka’ tun tya’ale:

—Karajo, ki bin, karajo. Ma tun ka’ xi’iken in wila’ wa jaaj jach búul in koola’a —ka’ tun bin u yil u kool.

Kaj k’uch tu naajil mi kinse días wa bix sa’atak kaj ila’ab u ka’ k’uchu, kaj a’ala’ab ti’e:

—Winik tu’ux ts’o’okech.

—Ma’a tin enkontrarta juntu nojoch máake’e ka’ tu bisen. Ka’ tya’alaj tene’.  —Ombe, ko’ox a wáanto’on jóoya’. Teene’ tin tukle’ wa chen ba’ax jóoya’i, je’ bakan ba’ala lete’ bakane Yum Cháako’.

—Jacha jaaj, jóoyanajecha túun.

—Bixe waj jóoya’najena’, posi beora yan in bin in wila’ wa tun nuuktin naal.

—Jacha jaaj, jach jaaj.

Bix tin wa’ake mix tun jach k’aaxa ja’ k’a’am.

—Posi men ma’ tya’an koole’exi, komo teen tu’uxin koole’, chen in wila’ ts’iin k’aata tu tojile’ kin cha’ak u mas k’aamtal e santo ja’o. Jacha jaaj.

¡Ay xiib ma’ jaaji! —mu’un kererta’a ti’, tumen ojela’an, chen ba’ax tun ila’abe sa’at min kinse días wa dies días beyo’ le meetik bey u k’as na’ata’a tune’ deke jaaj bisa’ab te meyajo’.

Tya’alaj beyo’ chen ila’ab men juntu nojoch máake kaj bisa’abi.

Entonces ka’ tya’alu k’áata’a tun ti’, bix tun e meyaj ta wilo’.

Xiib pos meyajnajen ka’achi, pero ba’axe deskuidarnajen, kaj binin ch’a’e chan chúujo’.

Laj tso’olten bixi’ pero deskuidarnajene’, kaj binen in cha’e, je’ebakan ba’ala bulkabal bin u meet xan, jach ya’abchaj u ja’i xan u bulik yóok’o kaabo’. ¡Aan! jacha jaaj, jach jaaj.

—Ma’alo, leti’ meetik tune’ ma’ tun cha’ab in je’ele seguidosi, su’uten tu ka’aten way kaaje pero in koole’ seguro tun nuktu nali’ – ki bin.

Ma’alo’ desde beyo’ pos taani kan jaant áa’nal.

—Posi taani, beora kin bin in wilin koola’.

Ts’o’ok beyo’ kaj sáaschaje’ kaj bin yil u kool, ku k’uchu tu koole’ —¡Ave María! —polbo ku suuti’.

E bakane’ chen yil tun k’áata jach tu toji u kool ku cha’ake santo ja’ jach k’a’amo’ —¡ba’ax! —yóok’o sinko kilómetrosi, yóok’o tres leguasi ku bin k’áaxa, ma’ tu k’aaxa jach te’ tu’uxan u kool tu tojilo’; ma’, ma’ ti’ ku k’áaxli’.  Ka’ tyile’ pos jaaj te’ tu’uxun koolo’ pos mina’an ja’i, letun ti’ kaj a’ala’ab ti’.  —Bix u beel ka wilik tu’un lu’umkab ma tun men jaaj ma’atan kerertik wa yaan Yuum Cháako’obe’, pos leti’ meetik, pos desde beyo’ pos leti’ binecha k’ajot túun.

Lelo’ u jaaji, ma’ chen ka’ tuusnakeni’, si binen, bino’on tej meyajo’, k’u’ub in tsíimin; le tsíimin k’u’ubteno’ a’ala’ab tene’ mi’in ch’ike jach polko’ lete’ ts’oya’ano’. Posi wa ka’ wil bix u tsíimnilo’ ma’an ts’ik ti’ wa ju’ meyaje’. !Pero chen ts’o’okok u ensiyarta’a, chen ts’aa’ku prenos, chen a lanche’et u nak’o’ tun bin!. Ken liik’ke beora ku jo’olu xiik’a, xik’nal u bin. Chun chiink’a’at u jo’ol, chan jalk’a’at xane bosalo’ tu yéeme yáalkab u ch’a’e ja’o ,ti’ ts’ono’ot, ku yooko ma’ chen wa tu’uxi.  Jacha jaaj, si tin meyajta láak’e’ex.

—Te’ buka’ ora binikeno’, min dose diaso’ buka’ tu’ux náako’on pero asta de gusto a chen bin yok’ iik’ iche muyalo’.

—Jacha jaaj, jach jaaj.

Bueno pos je’elo’ tyo’ola kada tan wa’alik mina’an ja’ ta koole’, ts’oke’ teche’ pos ma’ak tan pooch’i, men tun kin p’u’uju chen k’uchken tin kool chin wila’. Mina’an ja’i, ts’oke’ in naale’ tun kíimi, tun lúula’aja. Pero je’elo’, tene’ a’ala’ab tene’ deke chin wila’ tun kíimlin naale’ kin ts’iitkin wiche’ kin jo’osik’ santo sakabi, wa ma’e kin lojik, kin bin Ch’a’ Cháaki’. Beyo’ je’ bin u síistu lu’uma ya’ake nojoch máako’ —Jacha jaaj, jach jaaj —pos lelo’ tu laj tsolo’ob ten ma’alo’, leti’ beetik úuchtech beyo’.

—Komo deskuidarnajen tune’, wa ma’ kin deskuidar ka’ache ma’ak bejla’ tya’anen xana’, la’aten tene’ ma’ tun cha’ab in je’elli’, ka’ tun tya’alo’obe mix tun seguir in meyaj, ka’ tu ka’ suteno’ob tu ka’aten’.

—Beora tuna’ pos ts’i’in bin in wila’ in koole’ tin tuklik tun nuuktu nali pero mina’an ja’i, je’ebakan ba’ala e bin tin wilik in k’áata jach tu tojil in koolo’, kin cha’aku mas k’a’amtu k’áaxa le santo ja’o, u jóok’o tej chúujo’, pero pos náach ku bin k’áaxa bakáan.

Je’elo’ ts’a’ wilik; kya’ala’a: —Le nukuch mako’obo’ poderoso’ob, to’one ma’ank beyta. Ma tun leti’ beetke teche’ ma’an beyta, komo teche ma’an kerertke, leti’ meetik ts’a bisa’a wile’. Lelo’ jaaj láak’e’ex —bisa’aben in wile, ts’iin wilik xan bixi: Pos leti’ meetik xane’ kin aprobartik te’exe’ jaaj tun yaan Yuum Cháako’ob, bejla’a ma’ jaaj wa mina’ani’, jaaj k’a’ana’an u jo’osa’al e santo sakab ich koolo, k’a’ana’an tak u lo’ojle koolo’, k’ana’an tak u jo’osu limosna, wa mina’an modo ti’ máak, chen jun chan tuul kaaxe’ ka ch’uykintik icha kool; wa mina’an kaaxe’ pos tak chen uk’u, sakab. Chajke xi’imo’ sakab, síis u kuuch, pero k’u’um xan ka’ chaku k’eymile’ ma’ xan, lelo choko bin u kuuch pero le santo che’eche xi’im ka chakik, ka juch’ko’, ku bisa jo’osbi iche koolo’ lelo’ síis bin u luubu te’ nukuch máako’ob ku meyajo’obo’, le Yuum Cháako’obo’.

—Bueno, leke tun jach binech a wilej lu’umkab.

—Bixe wa ma’a láake’ex, lelo’ mix tun t’ankeno’ob tin k’aaba’, wa máaken, wa máaxen, komo ma’ yojlo’ob in k’aaba’e, pero lu’umkab u t’ankeno’ob.

—Aan, lego bey.

—Beyo’.

—Je’elo’ ts’a’ wu’uyik, bejla’e ka’ woytke ma’ ka’ máan a’alaj ba’a, ma’ ka’ máan pooch’i’, lelo’ tun yu’uba’a xan tan pooch’i iche koolo’, ma’ak la’aten bisa’abech —Ki tun ya’ala’a xan men u láa’tsilo’ob beyo’ men a’ala’ab ti’e men yo’ola men u pooch’i beyo’ le beetik bisa’abi.

E tun e óotsi máako’ ka’ tyalaj junmeese’ leti’ ku kíimi.

Le jaats’ ts’aa’ ti’ bino’ u k’iiname’ leti’ bin kíins beyo’. Pero je’ebix to’onek a’ake’ ma’, chen yo’ola ka’ páatak u yanta u modoi u k’ajolta’ale men yaan u yuumil e meyaj kyúuchlo’.

Entonses yo’ola tun mu’ p’áatle óotsi máak tya’al u jach tsikbate wa tya’al u tuklu meyajtik way yóok’o kaabe’, la’atene meeta’ab ti’ beyo’, letun te’ uchu ma’acha bey le uchu paltaró, ba’ax bin ten ma’un beyta jan ma’acha mene nukuch mako’obo’ men pos leti’e bendisido bin u jo’olo, oka’naja’an beyo’, leti’ meetke’ pos mas bin yaan u muuk’.

E chen yóot machbile’, bey bin ku níikle nukuch máako’obo’. P’iisak u taale nojoch jalacho ka’ bin akonsejarta’abe’ ka’ tu cha’aj u ma’acha.

Capítulos