Menú

Felipe

Yo fui el chavo más travieso en la escuela secundaria. Me burlaba de mis compañeras, pues me divertía mucho hacerlo. Hasta me pusieron varios reportes por esa razón. Y al terminar la secundaria no me entregaron mi certificado porque reprobé todas las materias por no haber puesto atención en las clases; fue en vano el haber estado en la escuela.

Victoria

En la escuela los compañeros siempre buscan a chavas o chavos inteligentes para ponerles apodos y burlarse de ellos. Ese fue mi caso pues a mí me decían “La Esquelética”. Para ellos yo era flaca y fea. Ah, pero cuando necesitaban que los ayudara, ahí sí venían haciéndose los buenos con tal de que yo les mostrara la tarea.

Tomasa

Mis estudios llegaron hasta terminar la secundaria. Aunque mis papás me ofrecieron pagar para que yo siguiera estudiando, yo no quise. En esos tiempos nadie le daba tanta importancia al estudio. Somos cinco hijos en total: tres varones y dos mujeres, e igual ellos sólo la secundaria terminaron, ya no continuaron. Aún recuerdo que mi papá, don Javier, nunca estaba en casa por estar trabajando.

Teresa

Cuando estudié la secundaria, sacaba buenas calificaciones y me gustaba mucho jugar futbol. Pero mi papá no me dio chance de seguir estudiando que porque soy mujer. Y sí les dio prioridad a mis hermanos hombres, todos ellos sí siguieron sus estudios. Terminé la secundaria a los quince años y sólo yo me quedé en casa a ayudar a mi mamá en sus quehaceres. Me encargaba de lavar la ropa de mis hermanos.

Regina

Cuando estudiaba en la secundaria, mis amigas y compañeras nos prometimos volver a juntarnos alguna que otra vez para jugar futbol y recordar los días que la pasamos súper bien en la escuela. Yo coincidí con ellas en la secundaria, porque en la primaria reprobé dos veces en cuarto y quinto grados debido a que los maestros eran muy estrictos y me ganaba el miedo cuando me tocaba participar, por eso reprobé en dos ocasiones.

Petronila

Yo sacaba buenas calificaciones en la secundaria, pero porque me esforcé para no reprobar, pues a mí no me gustaba para nada ir en la escuela. Lo que hizo que me gustara ir es el futbol. Me encanta jugar futbol y por eso tuve que ponerme las pilas para seguir yendo en la escuela.

Patricia

Vivía bien en casa de mis papás, a pesar de que ellos me regañaban por todo. A los quince años, cuando terminé la secundaria, no dejaron que yo siguiera estudiando, debido a falta de confianza y también de dinero. Digo falta de confianza, porque mis papás tienen una mala imagen de las chavas, de que ellas no saben estudiar bien, pues nomás las dejan ir a estudiar a Tizimin y aprovechan para escaparse con el novio y dejan tirados los estudios.

Natalia

Fui amiga de todas mis compañeras; bueno, éramos sólo diez compañeras y todas nos llevamos bien. Yo era regular en mis calificaciones, ni tan buena ni tan mala. Terminé mi secundaria a los quince años. En total, somos seis hijas y un solo varón. Mi papá es muy bueno y nos trata a todos por igual; no porque hubiera un varón lo iba a querer más. Nos ayudaba con las tareas, siempre cotorreaba diciendo que como somos más sus hijas se rayó, porque en nuestra pedida de mano se tomaría muchas chelas.

Marina

Yo fui una de las alumnas más aplicadas de la escuela, también me gustaba mucho jugar futbol. Siempre coincidimos de escuela desde primaria. Como antes no había una edad exigida para entrar a la escuela, mis papás me inscribieron cuando yo tenía ocho años.

Margarita

Yo coincidí en la secundaria con mis compañeras. Las materias me parecieron muy difíciles y por más que le echaba ganas, no se me daba, reprobaba las materias. Me fui a los exámenes extraordinarios y me quedé debiendo tres materias y no las pasé. Cuando terminé la secundaria tenía 16 años y no me dieron mi certificado debido a las materias que no pasé.

Magdalena

Fuimos compañeras y amigas desde chicas, siempre coincidimos en las escuelas y nos llevamos muy bien. Yo era algo distraída, no ponía atención en las clases y sólo de panzazo pasaba las materias. Y cuando ya se acercaban los exámenes le pedía ayuda a Cristiana, porque ella era más aplicada y sacaba buenas calificaciones.

Cornelio

Yo estudio en segundo grado en la secundaria, yo no sabía cómo se usaban las drogas, pero mis compañeros me mostraron cómo. Es que ellos dicen que si no aprendes a consumir que no eres hombre y que eres “vieja” o una “gallina”. Entonces yo me aventé con tal de que ellos se sigan llevando conmigo. Una de nuestras compañeras ‘los’ trae para vender, y entre todos juntábamos nuestra gastada sólo para ‘comprarlo’.

Carlos

Mis compañeros y yo consumíamos marihuana, de la verde o de la seca, pero todo lo hacíamos a escondidas para que nadie se diera cuenta. ‘Lo’ enrollábamos en un papelito y ‘lo’ fumamos como cigarro. Pero un día, uno de mis compañeros trajo una de polvo que parecía talco, dijeron que es cocaína, y como era la primera vez que lo traían, me dijeron que como yo soy el más aventado seré el primero en inhalarlo.

Camilo

Cuando estudiaba la prepa, sólo consumía marihuana y cocaína. En ese entonces nadie se daba cuenta, pues cuando salíamos de la escuela en la tarde, casi [está] anocheciendo. Y pues como en esos tiempos sólo ‘era’ las drogas, no me ‘hacía’ ni un mal efecto que me delatara con mis papás, por lo que no tuve ni un problema.

Adrián

Hace dos años mi mamá me prohibió ir a la escuela; apenas había empezado a ir en el bachiller por la tarde. Mi mamá se dio cuenta de que yo consumía drogas, por culpa de las viejas chismosas de aquí de Chebal. Mientras, ya no me dejó ir a la escuela.

Abel

Yo sigo estudiando mi prepa, pero como es en línea siempre estoy en casa. Mi mamá trabaja en una lavandería y mi papá es taxista. Mis dos hermanos se fueron a trabajar en Playa del Carmen y Cancún; ellos terminaron sus estudios y se fueron a trabajar. Por lo que yo soy el único hijo que está con ellos, y me consideran un niño bien portado, confían en mí. Ellos trabajan seis días de la semana; [un día] mi papá descansa, igual que mi mamá.

Aron

Yo vivía en Cancún, pero como ya no quise seguir mis estudios, mis papás me dejaron para cuidar la casa que tenemos aquí en Chebal. Mi papá es originario de aquí de Chebal, y mamá es de Cancun, es por eso que también tenemos casa allá.

Crisóstomo

Yo soy de un pueblito que está detrás de Coba. Yo sólo llegué a cuarto de primaria, porque no me gustaba la escuela. Muchas veces iba, pero no entraba a tomar clases, por eso lo dejé. Mejor me dediqué a ayudar a mi papá en su trabajo. Él es albañil, y cuando le pagaban me daba algo de dinero igual, y él siempre toma, según él, era para el cansancio y para poder dormir tranquilo.

Clemente

A mi edad yo sigo soltero, pero porque no me atrevo a casarme aún. He sido testigo de la situación en la que viven mis hermanos con sus familias. Sus esposas e hijos sufren al ver cómo ellos se la pasan tomando y gastando su dinero en el alcohol. Es por eso que yo no he querido casarme, porque no quiero defraudar a mi familia.

Cirilo

Al igual que yo, ninguno de mis hermanos toma. Mi papá sí tomaba mucho, cuando nosotros éramos niños pasamos muchos trabajos en esos tiempos, pues sólo se dedicaba a tomar y no se acordaba de ir a trabajar. Mientras, cuando íbamos a la escuela, no había dinero para la gastada; mi mamá nos hacía puro atole dulce de nixtamal (choko sakan). Nos decía que desayunáramos bien para que aguantemos regresar hasta la salida de clases para almorzar.

Cipriano

Yo soy maestro de primaria, doy clases en 4° grado, soy de aquí de Chebal. Yo no tengo ningún vicio, ni por el alcohol ni por los cigarros porque sé que todo eso ‘le hacen’ daño en el cuerpo humano, aunque muchos que lo consumen no se dan cuenta. Por cinco años trunqué mis estudios para trabajar de tiempo completo, para juntar el dinero que necesito para pagar mis estudios, porque mis papás no contaban con el dinero para pagarme los estudios.

Cesar

Yo soy albañil y vivo muy bien con mi esposa y tres hijos. Mi esposa sólo tuvo tres hijos porque se aliviaba por medio de cesárea y los doctores nos dijeron que cuando es por cesárea sólo tres hijos es lo máximo, por lo que después del tercero nos cuidamos. Así como mi esposa, ninguna mujer de nuestra religión cristiana deberá planificarse porque eso sería un pecado, o falta de religión para nuestro Dios, por lo que nosotros los hombres cuidamos a nuestras mujeres.

Celestino

Yo apenas terminé la primaria me fui a trabajar para ayudarle a mi mamá con sus gastos, porque éramos 10 hijos y mi papá sólo se dedicaba a la milpa y a urdir hamacas, y así ganaba un poco para mantenernos. Sólo con eso nos mantenía. Entonces, yo a los 15 años me salí de la casa para ir a trabajar en Cancún. Mis dos hermanos mayores prefirieron ir a ayudar a mi papá en la milpa, y no salieron a trabajar.

Cataldo

Apenas terminó la graduación de mi secundaria, yo cumplí 15 años. Mis papás me organizaron una fiesta de 15 años, entonces invité a mis amigos, pero a ellos se les ocurrió comprar cervezas que para ponerle ambiente a la fiesta. Pusimos música en un modular, y yo como [era] el festejado me pidieron que tomara igual, y ya luego nos pusimos a bailar. Desde ese día empecé a tomar.

Carlos

Mis compañeros y yo consumíamos marihuana, de la verde o de la seca, pero todo lo hacíamos a escondidas para que nadie se diera cuenta. ‘Lo’ enrollábamos en un papelito y ‘lo’ fumamos como cigarro. Pero un día, uno de mis compañeros trajo una de polvo que parecía talco, dijeron que es cocaína, y como era la primera vez que lo traían, me dijeron que como yo soy el más aventado seré el primero en inhalarlo.

Calixto

Nos juntamos cuando éramos estudiantes de prepa, pero ya mayores de edad. Los dos teníamos la misma edad de a 18 años; nunca quisimos casarnos. Cuando apenas nos juntamos, vivíamos muy bien, pero con el paso del tiempo yo tuve que salir a trabajar afuera y fue entonces cuando empecé a tomar y a drogarme.

Agapito

De los seis hijos, sólo somos dos varones, yo soy el menor. Yo terminé el bachiller a los 18 años, entonces yo me salí a trabajar; el primer [lugar] Nojoch makde fui a trabajar es en Tulum. Como todos los papás les dan a sus hijos varones un pedazo de terreno como herencia, mientras que a las hijas no les toca nada, a mi hermano mayor le dieron un terreno con todo y casa construida.

Adán

Yo me casé hace diez años. Mi esposa tiene 26 años y ella así me conoció, quiero decir, que yo así tomaba en esos tiempos y aun así ella me aceptó y se casó conmigo. Ella me dice que tiene la esperanza de que yo cambie, y hasta la fecha yo no he podido cumplir su deseo.

Abraham

Yo me dediqué diez años a ser catequista para ayudar a los niños que se inscriben para hacer la primera comunión. Muchos niños me tomaron cariño. Salíamos dos horas por las tardes en los sábados. Les enseñaba cantos en la iglesia y les dejaba de tarea aprender una oración. Ya cuando terminábamos jugaba con ellos un rato, pero todos los juegos siempre se trataban de los cantos y oraciones de la Iglesia.

Abelardo

Yo terminé mi preparatoria en Tizimin, pero luego ya no quise seguir estudiando, porque mi papá se había endeudado por estar pagando mis estudios. Entonces, apenas terminé la prepa me fui a Cancún. Siempre me ha gustado la cocina y busqué trabajo que sea en la cocina.

Clementino

Soy maestro de novenas para velorios, novenas en la iglesia y novenas para recordar a los difuntos. Lo normal, las novenas ‘los’ hacemos porque es nuestra promesa por amor a Nuestro Señor Jesucristo, por lo que lo hacemos de corazón y no cobramos ni un peso por nuestro trabajo, nos conformamos con un poco de comida.

Absalón

Terminé la primaria. Me casé joven a los 18 años, mi esposa es de la misma edad. Desde que era niño siempre me llamó la atención de que mi papá y mi abuelo sean j’men. Cada que hacía el trabajo mi papá, yo ahí estaba observando y viendo lo que hacía, aunque me regañaba para que me fuera, porque, según él, el mal aire me puede dar a mí, pero yo no le hacía caso, tenía en mente de que yo también algún día haré el mismo trabajo.

Lucia II

En contra de la voluntad de mis papás, me escapé con mi ahora pareja; apenas llevo un año viviendo con él. Es cinco años mayor que yo. Mis papás se negaban a que me quedara con él y muchas veces intentaron de todas las maneras alejarme de él. Pero yo estoy tan enamorada que nada me importaba, me escapaba y regresaba a su lado. Mis papás traían hasta la policía para que me regresaran a su casa por ser menor de edad.

Lucia

Terminé la primaria, yo me casé a los 18 años y mi esposo igual tenía 18. Cuando lo conocí no tomaba, y es algo que vino con el tiempo. Nos casamos muy enamorados, yo era alérgica a la planificación [a los anticonceptivos], por lo que no pude cuidarme. Tuvimos en total siete hijas, puras niñas, todo estaba bien. Mi marido surtía bien los gastos de la casa, me dejaba dinero desde 300 [pesos] o a veces un poco más.

Laura

Vivo en unión libre. Tenía 14 años, estudiaba en tercero de secundaria y no la terminé cuando decidí escaparme con mi novio. Mi mamá me sacaba mucho a los bailes cuando hacían la feria del pueblo de Chebal. Entonces ahí lo conocí, venía ‘diarios’ al baile; él dice que sólo para verme. Ni una vez lo vi tomando, todo estaba perfecto, por eso no lo pensé cuando me dijo que me escapara con él, yo lo acepté enseguida.

Juliana

Me casé ya mayor de edad, a los 40 años. Mi esposo tenía 42 años; era recién divorciado. Me casé pensando que como mi esposo ya había tenido cinco hijos con su pareja de antes, conmigo no le iba a importar si le doy hijos o no. Pero sólo por eso empezaron los problemas, llegaba muy borracho del trabajo, me insultaba, me decía que soy una mula que porque ni un hijo le pude dar.

Juana

Yo soy de las que estudiaba por obligación de mis papás y como pude terminé la secundaria. Mis papás querían pagar mis estudios para que yo siguiera estudiando, pero yo me negué y preferí salirme de la casa de mis papás. Apenas tenía 15 años en ese entonces. Una amiga me había recomendado para un trabajo de limpieza en general, en la casa de una familia con dinero aquí en Tizimin.

Isabel

Yo terminé la secundaria, y después de los estudios me dediqué a bordar en máquina de coser; también vendía cosméticos por catálogo. En una de mis salidas a vender conocí al hombre con el que me casé. Yo tenía 19 años y él 26 años; ya tomaba mucho, así lo conocí y así me gustó. A mí no me importó, pues me enamoré y él prometía cambiar para bien y dejar de tomar.

Inés

Llevo trece años viviendo con mi esposo. Después de dos años viviendo en unión libre con él, decidimos casarnos por la Iglesia. Él tomaba muy poco, o sea, sólo en fiestas. Tenemos tres hijos. Un hijo de trece años, una niña de dos años y un bebé de 5 meses. Él trabaja en un hotel de Cancún y sólo regresa los fines de semana.

Hilaria

Yo me enamoré cuando estudiaba en la secundaria; yo tenía 14 años y él 16. Estaba en el último grado de la secundaria cuando me escapé con él. Éramos estudiantes, él aún no tenía vicios ni tomaba, empezamos bien los dos. Nos salimos de la escuela y él se dedicó a trabajar. Estuvo de acuerdo conmigo para tomar pastillas anticonceptivas y cuidarme por un buen tiempo y luego planear tener hijos.

Genoveva

Como muchas mujeres en Chebal, apenas terminé la secundaria. A mis papás ni les importó si me gustaba la escuela o no, sólo les importaba cobrar mi beca. Me casé a los veinte años, obligada por mis papás, sin estar enamorada ni nada. Nunca fue mi novio, sólo una vez me vieron platicar con él.

Salustiana

Mi esposo es muy guapo y me enamoré de él y me casé, es por eso que no me importó que tomara mucho. Mi suegra me contó cómo era él y me decía que si me casaba con su hijo iba a cambiar porque así sería un hombre con mucha responsabilidad y no le sobraría dinero para malgastar en el alcohol.

Zita

Cuando éramos novios nos la pasábamos tan bien que por eso no pensé que nos fuera mal al vivir juntos. Estábamos muy enamorados y éramos inseparables, pero nomás nos juntamos y el amor acabó. Aun así, soporté diez años viviendo con mi marido y, la verdad, a su lado nunca fui feliz, ya que cuando estaba en casa sin tomar se la pasaba regañándonos o reclamando cosas: que si los juguetes tirados, la ropa tirada o que yo me visto mal o me veo mal y lo peor es que era muy celoso.

Flora

Mis estudios ‘llegó’ hasta la secundaria, me casé a los 19 años. Hasta ‘aurita’ llevo 14 años de casada. Tengo tres hijos, dos niños, de 14 años, de 10 años y la niña de 12 años. Mi esposo era bueno, se comportaba muy bien. Él no era de tomar mucho, sino que sólo a veces en fiestas nada más, pero empezó a llegar de su trabajo muy borracho, y como tenía una moto, al llegar ‘lo’ agarraba para salir.

Ester

Éramos siete hermanos en la casa, después de mis dos hermanas mayores yo soy la número tres y luego una chica, somos cuatro mujeres y tres hombres. Pero yo siempre sentía que mis papás no me querían, a mis hermanos les compraban de todo, les daban su gastada para la escuela y a mí me regañaban y no me daban dinero.

Estefania

Yo terminé la secundaria. Me casé a los 19 años con un chavo de 20 años. Después de un año de novios nos casamos enamorados; ya nos habíamos conocido bien. Estaba embarazada, y para que no sea el chisme de la gente nos apuramos a casarnos antes de que se me note; tenía cinco meses de embarazo, aún no se me notaba.

Elena

Apenas terminé la secundaria a los 15 años. Me enamoré y me tuve que casar aun siendo menor de edad; mi esposo ya era mayor de edad. Como se pudo me casé, pues estaba yo embarazada. Mi esposo ya tomaba, pero no pensé que fuera tanto. Es un celoso de lo peor, de todo me celaba. Cuando yo me fui a vivir con él, me obligó a cambiar de ropa. Yo en casa de mis papas usaba short, pantalón o falda. Él me vistió de otra manera, me compró faldas y vestidos ‘largas’ que me llegaban hasta el tobillo.

Dorotea

Me casé a los 20 años y mi esposo de 25 años. Lo conocí en un baile en su pueblo. Yo terminé mi secundaria. Antes de casarme trabajaba en Tizimin en Jordache, una empresa donde se costuraba ropa, en aquellos tiempos así se llamaba, pero ahora le cambiaron de nombre y le dicen ‘Jonkon’.

Cristina

Me casé a los 19 años con un hombre diez años mayor que yo. Me casé enamorada a pesar de que él ya tomaba cuando lo conocí, así lo acepté y hasta la fecha sigo a su lado. Aunque cuando él toma, me insulta todo lo que puede y más con el tema de que antes no había podido quedar embarazada. Me echa en cara que no le sirvo como mujer, que soy mula, etc. Lo bueno es que él ni una vez me ha pegado.

Clara de Francisco

Me casé a los 17 años y mi esposo ya tenía 18 años, un año mayor que yo. De chica no me dejaron ir la escuela, pero logré estudiar cuando ya estaba adulta, madre y esposa. El gobierno creó el programa para ‘los’ que puedan y quieran estudiar, buscaron chavas con estudios para ser las maestras y que tendrán un sueldo, pero también ‘pasará’ en nuestras casas a enseñarnos a leer y escribir. Fue así como pude aprender lo básico, pero lo más importante es que aprendí a escribir mi nombre.